Hoy entramos en un nuevo tiempo dentro del calendario litúrgico de la Iglesia: el TIEMPO ORDINARIO.
El Tiempo ordinario ocurre dos veces en el año litúrgico: del lunes después de la Epifanía del Señor (6 de enero) hasta el miércoles de ceniza y desde el día después de Pentecostés hasta el primer domingo de Adviento.
Este Tiempo consiste en la meditación de la Palabra y de los gestos de Jesús que no narran acontecimientos celebrados en fiestas de Navidad o Pascua. Se trata de mantener y hacer crecer la fe en Jesús.
El color que distingue a este tiempo es el color verde, que significa esperanza, cuando todo florece, reverdece y se renueva.







